Con la llegada del buen tiempo llegan las comuniones, uno de los momentos más especiales para muchas familias. Para inmortalizarlo de una forma natural y cuidada, recomiendo realizar un reportaje fotográfico al aire libre, en el entorno que más os apetezca.
La sesión puede realizarse antes o después del día de la comunión, como prefiráis. Si se hace después de la ceremonia, normalmente los niños están más tranquilos y despreocupados, sin miedo a manchar el vestido o el traje, lo que nos permite hacer fotos con más movimiento y naturalidad.
Durante la sesión, el niño o la niña son los protagonistas, pero también me gusta incluir fotos en familia: con padres, hermanos e incluso con la mascota. Además, realizo fotografías de los detalles del vestido, traje y complementos. Me gusta combinar retratos mirando a cámara con momentos espontáneos y frescos, aprovechando la naturalidad y la inocencia que aún tienen.
Las sesiones se realizan al atardecer, aprovechando la última hora de luz. Según la época del año, concretaremos la hora exacta para obtener el mejor resultado.
Mi estilo es sencillo y natural, sin grandes decorados. En estas sesiones suelo añadir algún elemento como flores, alfombras o un banco, y siempre estoy abierta a vuestras sugerencias para hacer las fotos todavía más personales.
